Paloma de plástico, nacida del mar,
llevas la paz donde falta amar.
No vienes del cielo, sino del suelo,
donde los hombres pierden su anhelo.
Tu vuelo recuerda, humilde y sincero,
que aun del despojo renace lo entero.
Paloma del mundo, no de un altar,
enséñanos juntos de nuevo a amar.
